LA SANGRE DE LA MALVASÍA - JORGE LAGUNA
DATOS:La sangre de la malvasía es una novela que se mueve con soltura entre la historia, el misterio y la memoria, una
de esas novelas con denominación de origen y que rinden homenaje a una tierra y
su legado, concretamente se centra en Lanzarote, año 1730, momento crucial que
denominaron el año del fin del mundo por los temblores que sufría la tierra y la
sequía brutal que condenaba a los habitantes y a la propia tierra a la agonía.
Desde las primeras páginas
comprobamos que Jorge Laguna no tiene prisa por contar su historia, pero sí observamos
que tiene muy claro cómo quiere
contarla.
La novela mantiene una estructura pausada, pero desde el
principio va alternando momentos de avance narrativo con otros de carácter más
introspectivo donde conoceremos la
posición interior de cada uno de los protagonistas. No estamos ante una lectura
de ritmo vertiginoso, pero la historia avanza con interés y se completa con una
atmósfera densa y bien construida. El autor nos va dejando pinceladas del
ambiente decadente de la isla, de la miseria que viven en general, y del poder
de los apellidos y del clero, así como de los impedimentos de la mujer y de la
vida de los esclavos, además y por si fuera poco, en el momento la lepra era un
problema importante del que no se salvaba absolutamente nadie, por lo que la
sensación de abandono que sentían los conejeros por parte de la corona, era
insoportable.
En la narración es importante el peso del pasado, los secretos
familiares y la tierra —entendido casi como un personaje más— todos estos
condicionantes generan una trama donde
los personajes se presentan como sociedad y a medida que avanza la novela, se
individualizan para desvelar la historia pasada de cada uno. Estos personajes
se introducen con cadencia, un ritmo pausado que expone recuerdos y silencios
que a veces insinúan más que las palabras.
Los personajes principales se pueden
separar por familias, por un lado los Leal, donde Juan es el alcalde de la
villa de Teguise desde hace 20 años, y tiene que debatirse entre lo correcto y
necesario, y la familia, además tendrá que enfrentarse a que descubrir la
verdad a veces no es lo mejor por mucho que lo demande el corazón. Yaiza es la
hija de Juan, una joven con gran empuje y que tiene claro que ella sí quiere
descubrir y sí que quiere hacer lo que considera correcto, aunque por desgracia
aún no ha descubierto lo cruel que puede ser la vida a veces. Por otro lado
están los Betancor, familia de origen francés pero que ya ha sido admitida en
la villa, algo difícil de conseguir, y en parte la gente los tolera porque sabe
que sin sus vinos y su inyección económica, la situación para todos sería aún
peor.
A parte de las dos familias, hay
muchos personajes secundarios pero que
son imprescindibles para la trama, por lo que no podemos destacar a ninguno
sino el trabajo del elenco en general que hacen que la novela tenga una trama
extensa y variada.
La estructura es bastante lineal,
aunque el pasado siempre va a estar muy presente porque condiciona a cada uno
de los personajes, casi la novela se presenta como un juicio terrenal donde al
final de la historia todos van a presentar cuentas por sus hechos pretéritos.
Todo ello se presenta en capítulos cortos, aunque no excesivamente, un tamaño
que siempre te desvela algo nuevo y te deja con ganas de más. En la mayoría de
ellos el autor te deja una pequeña anticipación de enganche fatal para agregar
un poco de tensión narrativa.
El autor opta por una prosa sobria pero con descripciones muy
sensoriales que funcionan muy bien cuando se detiene en los espacios: viñedos,
casas antiguas, estancias cerradas que parecen guardar más de lo que muestran.
Hay un cuidado evidente por el lenguaje, sin alardes innecesarios pero buscando que el lector de una manera sencilla
se adentre en la austeridad de los paisajes,
sobriedad que se contrapone con alguna que otra escena donde las
familias más asentadas pueden permitirse algún que otro lujo.
La novela va continuamente planteando
preguntas incómodas sobre el peso de la tradición y los apellidos, la culpa
heredada y la dificultad de romper con lo que se espera de uno mismo.
Durante la lectura me ha acompañado
una sensación constante de melancolía,
una sensación agorera de fatuo presagio, como si todo estuviera ya escrito y
los personajes solo pudieran decidir cómo enfrentarse a ello. No es una novela
que busque el golpe de efecto continuo, sino que poco a poco va calando en el
lector.
El tramo final la lectura coge ritmo
y gran interés por desgranar todos los secretos e intrigas que se han ido
planteando. Me ha parecido que está bien resuelto y resulta coherente con todo
lo planteado anteriormente, además de llevarte alguna que otra sorpresa aunque
muchas de las resoluciones eran sabidas manteniendo así la coherencia del
trabajo del autor que se mantiene desde el inicio de la obra.
A pesar de que todo queda cerrado, se abre la posibilidad de una continuación que pinta muy bien, el autor nos deja un Foreshadowing o presagio que anticipa que pueda haber más.
La sangre de la malvasía es una novela para lectores que disfrutan de las historias cocinadas a fuego lento, donde el
ambiente, el lenguaje y el subtexto son tan importantes como la propia trama.
Un libro que habla de raíces, de
herencias que pesan, de silencios familiares y de la imposibilidad de
desprenderse del todo del lugar del que venimos.
Con esta obra descubro a Jorge
Laguna, un autor que me ha parecido que firma una obra sólida, elegante y con
personalidad, que deja un regusto exquisito, como esos vinos de malvasía que no
buscan agradar de inmediato, pero que permanecen en la memoria.
Una lectura recomendable para
quienes buscan algo más que una historia completa.




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